‘Ruta 5’ y los expertos en transa

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Felipe Martínez Chávez.-

El ex gerente nacional del PAN, Manuel Espino Barrientos, estuvo en la frontera promocionando las siglas que ahora explota: “Ruta 5”.

Quiso formar un partido nacional y le faltó chamba. Ahora promueve a “los mejores” candidatos del partido que sea, entendiendo esto que son aquellos que “se mochen” con alguna posición.

Si lo vemos en razón de “clientes” políticos, es autor de un exitoso “invento”, al crear un ente sin ideología, religión, sin grupo o gremio definido y solo sujeto a criterio de su inventor, como lo dice el “manifiesto a la nación”, que expidió el ocho de enero.

Por si usted no lo recuerda, el señor Espino se hizo famoso en los primeros días de junio del 2012, cuando fue detenido en la Ciudad de México por conducir en estado de ebriedad y enviado al “torito”, para que se le quitara la borrachera.

La gente lo recuerda más por las 20 horas que pasó en las celdas, que por los años que fue jefe nacional del PAN.

Su brazo derecho nacional (secretario general) y en tierras cuerudas es Francisco Chavira, uno de los que mejor saben de aguacates en eso del “trapecio”, auxiliado por otro de calaña parecida Román Book, un líder de braceros “sin braceros” que no vive en el lado gringo, sino en esta región.

Chavira venía de los “sin partido” y más antes fue jefe estatal del PRD, cuando las diferencias se dirimían a madrazos (recordar el enfrentamiento con su compadre Jorge Valdez Vargas).

Los observadores poco han volteado la mirada hacia estos activistas que, en los hechos, es verdad que tienen mejor organización que algunos partidos. Saben corretear la libre…. Y la alcanzan.

En el fondo “jalan” con Morena, pero tienen su precio y quieren espacios por mayoría y representación proporcional. Han creado una estructura que ya quisiera Morena y su mítico presidente estatal, Enrique Torres Mendoza, el enemigo con el que duermen los guindas.

Quién sabe de dónde saldrá el financiamiento, pero Ruta 5 tiene comités en casi todos los municipios, comenzando en Victoria, donde coronaron recientemente a Francisco Arellano Conde, el empresario que en 2018 enfilaba hacia una diputación federal independiente, pero se confió.

La jefa estatal es la notaria Yadira Cepeda Sosa, integrante de las huestes chaviristas, en tanto que en Nuevo Laredo nombraron a Cristian Lara Barrientos, en Jaumave a Mirna Teresa Medina Hernández y así por el estilo por todo el territorio. Fácilmente pueden crear un partido político local.

Sin duda Chavira y Book son el nuevo dolor de cabeza para el delegado morenista Ernesto Palacios Cordero. Quieren diputaciones de mayoría y lista plurinominal, aparte de otros espacios de conquista en ayuntamientos, o no hay apoyos.

De lo que no gozan es de seriedad y congruencia, luego que en el 2016 Chavira renunció a su “independencia” para sumarse al proyecto de “los vientos del cambio”, que, al ganar, le dio su premio en la Secretaría del Trabajo. Luego provocó el enojo del timonel y abandonó el barco.

Pese a todos sus defectos, no hay que perderlos de vista. Pudieran ser factor de decisión en el proceso del seis de junio. Saben el “oficio”.

Según su agenda, Manuel Espino vino a Tamaulipas a exponer su manifiesto por la autonomía y dignificación del poder público, en que Ruta 5 “promoverá y respaldará a quienes considere los mejores candidatos, independientemente del partido que los postule”. Al mejor postor, pues.

Aprovechó el viaje a Reynosa para echarle más leña a la hoguera morenista. De buenas a primeras levantó la mano a Armando Zertuche Zuani, como su “gallo” por la presidencia municipal.

Tema aparte, delicada la denuncia que hizo la diputada Carmen Lilia Canturosas, precandidata morenista a la presidencia de Nuevo Laredo, sobre presuntos delitos electorales que comete el alcalde Enrique Rivas.

Según sus datos, personal del Municipio recorre barrios y colonias haciendo encuestas sobre preferencias electorales, y cuando se topan con alguien que no votaría por el PAN le ofrecen 500 pesos a cambio de la credencial de elector, para regresarla un día después de las elecciones.

Una más. Los empleados municipales son obligados a “apoyar” en redes al propio Alcalde y los precandidatos azules, y a denostar a los de Morena. De no hacerlo, “la puerta es muy grande”, les dicen.

Anunció la diputada que presentará la denuncia ante la Fepade. Ya serán los fiscales los que determinen si hay delito, y si es un esquema que siguen los 30 presidentes municipales emanados del mismo partido.

Y en Victoria, Enrique Cárdenas del Avellano recibió su constancia como candidato a la diputación federal por el V Distrito, seguro de que va a ganarle a su “principal” contrincante, el ex priista Oscar Almaraz Smer.

Está en lo cierto. De los nueve distritos, es en la Capital donde el PRI tiene posibilidades. En los demás está frito, sus abanderados son relleno.

Enrique juega en serio y menos le preocupan los demás partidos y candidatos, porque son desconocidos, como Enrique Meléndez Pérez, de Redes Sociales Progresistas, o Enrique Ramnsey Leal Zapata, del PRD, por decir de quienes ya definieron a sus abanderados.