Voto del hambre

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Melitón Guevara Castillo.-

Marisela Guajardo Maldonado no es improvisada en política. Ha ocupado cargos partidistas y de elección popular, además, es parte de una familia que tiene historia de vivir del presupuesto público. Así, sus palabras en torno a las posibilidades de un triunfo no pueden ser vacías: “hartazgo y convencimiento” es su receta para su próxima campaña político-electoral, en el Distrito 14, en la Capital tamaulipeca.

El político, sea de izquierda o derecha, en el gobierno o en la oposición, si quiere ganar tiene que conocer a su clientela electoral. Marisela, se entiende, la conoce muy bien; sin embargo, pretende basar su búsqueda del voto en dos condiciones: el hartazgo de la gente en contra del partido del poder y del convencimiento de que se es la mejor opción.

 

CONOCER A LA GENTE

La historia político-electoral registra que Quintus Cicerón escribió un “Prontuario Electoral” como consejos para Marco Tulio Cicerón; eso fue, imagine amable lector, 55 años antes de Cristo. Hace más de 20 siglos se recomendaba: conocer a la gente, saber de sus problemas, de sus necesidades, de sus costumbres y sueños. Y eso, parece increíble, es lo que dicen todos los candidatos.

Tienen que conocer a la gente, pero además el contexto y las distintas variables en disputa: en la elección del seis de junio estará en juego, en el caso de Tamaulipas, la elección de gobernador en el 2022. Por eso, en esta, quienes son la cabeza, el líder pues, de uno u otro partido, saben que tienen que poner todos sus recursos. A la cabeza, en el estado, está Francisco García Cabeza de Vaca y Andrés Manuel López Obrador.

 

DESPENSAS PARA CONVENCER

Edgar Melhem, como líder del PRI, ha repetido una y otra vez que los tamaulipecos, o los victorenses, están hastiados del partido en el poder. Y asumen que, por ser los más conocidos, la población votará por ellos. Olvida, no tiene memoria, y no recuerda como el PRI ganaba las elecciones. Una y otra vez los acusaron de politizar los programas de bienestar social, de cómo repartía aquí y allá despensas, tinacos, cobijas, entre otras cosas.

Y el PAN ha sido buen alumno de los priistas. Por eso, en su estructura gubernamental tienen áreas que se vinculan con la sociedad. Por ejemplo, una coordinación que se vincula con las organizaciones no gubernamentales; pero tiene, además, una Subsecretaria de Atención y Bienestar Emocional… y ahí están cooptados los antes promotores del PRI, son los que hoy reparten las despensas que, se piensa, son para estimular a la población a votar por el partido en el poder.

 

TIPO DE VOTO

Marisela Guajardo, como cualquier otro candidato, se equivoca cuando afirma que tienen que convencer al electorado. Si hay hartazgo, puede haber un voto de ira: que no apareció en la elección anterior. Hay, sin embargo, una realidad: existe un voto de hambre, y es el voto al que le apuesta Morena. Primero los pobres, que son más, mucho más que la clase media y los ricos, por eso a ellos el gobierno de la 4T les dedica un sinnúmero de programas sociales, y por ello también los Siervos de la Nación controlan la vacuna del covid-19.

Ni el hartazgo ni el convencimiento serán los factores de un triunfo el seis de junio. La percepción es que el PRI, por esos motivos, no tiene elementos suficientes para triunfar. En cambio, tanto el PAN como Morena cuentan con el voto de hambre; para algo tienen que servir sus programas sociales, clientelares electorales.

Los pobres, primero los pobres, son los que definen una elección.