‘Fake news’

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Melitón Guevara Castillo.-

Con las redes sociales la difusión de información creció de manera exponencial; ahora todo mundo es reportero, o fotógrafo. La cuestión es que no sabemos, unos y otros, el tipo de información que recibimos. Una puede ser falsa, y la tomamos como verdadera; otra, puede ser verdadero y no la valoramos. Así, nuestro nuestro, la visión que tenemos de él, se modifica en menos de que canta un gallo. Por eso, siempre nos dicen, la información tiene que ser verdadera, suficiente y pertinente (útil).

Todos, se entiende, en el mundo tenemos una libertad de expresión. El concepto, sin embargo, va cambiando con el tiempo. AMLO, por ejemplo, cuando fue oposición pidió, exigió, demandó, que los gobernantes no intervinieran en política, porque tenía la experiencia de Vicente Fox, que confesó que hizo todo lo posible para que no ganar la elección. Pero ahora, que AMLO es presidente, ya tiene autorización del Tribunal Electoral para hablar, como Presidente, de las elecciones en tiempo de elecciones.

 

LA NOTICIA FALSA

Creo que todos lo sabemos: una noticia falsa busca, persigue, engañar. Y tenemos que en el Arte de la Guerra, el libro escrito por Sun Tzu, ya se hablaba de las noticias falsas, de engañar al contrario con, precisamente, la información. Así que, luego entonces no debe extrañarnos nada, pero nada, que hoy en día, las noticias falsas estén a la orden del día. Sobre todo en tiempos electorales… aquí, por eso, lo importante, es conocer la fuente es un buen principio.

Hace días, apareció una lista de presuntos precandidatos de Morena a Presidente Municipal y a Diputado local. Roló, fue de chat en chat, medio mundo la leyó y quizá la comentó, hasta que apareció nuevamente con una leyenda de lado a lado: “FAKE NEWS”. Y la mejor forma de combatir una noticia falsa es con la verdad. En este caso, Guillermo Aoyama como responsable de Comunicación Social del partido, emitió un comunicado haciendo notar que era falsa. Aún no había convocatoria ad hoc.

 

PUBLICIDAD Y PROPAGANDA

La distancia entre publicidad y propaganda puede ser muy corta o muy larga. Lo común en ambos es que dan vida a un mensaje que va dirigido a un sector de la población: la publicidad busca, en el plano estricto, solo informar y dar a conocer la característica del producto; la propaganda, en cambio, busca estimular las emociones, los sentimientos, las convicciones o desencuentros con un fin político. No es lo mismo que AMLO como Presidente, en la mañanera hable del tren maya a que lo haga de los candidatos, de la oposición, de las elecciones, de los partidos políticos.

Entendemos que los políticos esconden sus propósitos. AMLO no lo esconde, quiere acrecentar el poder, de por sí, ya no hay división de poderes en México, lo hay en la formalidad, pero en la práctica ya los avasalló porque los amenaza con descubrir actos corruptos a los magistrados del Poder Judicial; a los legisladores, no hay necesidad, le tienen una fe y obediencia ciega, al grado que uno de Morena llegó a decir: para que discutimos la ley eléctrica, si somos mayoría. Así, pues, de simple.

 

MENTIR POR ESTRATEGIA

Más de uno ha notado que AMLO dice una que otra mentira. Las repite una y otra vez que, para muchos, se cumple la sentencia de la propaganda nazi: repite mil veces una mentira y se convierte en verdad. Por ejemplo, hoy en día hay una euforia por la vacunación, pero no han puesto atención a que, si no llegan este fin de semana, no habrá vacunas para la otra semana… otra interrupción, como la que sucedió con Pfizer.

La mentira surte efecto a mediano plazo. Tarde o temprano la realidad va a enfrentar a la mentira y es, entonces, que las circunstancias y los hechos provocan otros escenarios. Históricamente, la mentira tarde o temprano se revierte. Y el desencanto, por lo tanto, no es pequeño y si muy grave. Es el riesgo que corre la 4T: la realidad, tarde o temprano, los va a confrontar. Bien dicen que el tiempo traiciona: todo lo descubre, solo hay que ser paciente. Se puede engañar una y otra vez, pero no todo el tiempo.