Brincar las trancas

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Melitón Guevara Castillo

El mexicano tiene fama de brincarse las trancas, así como de ser corrupto. Y ahora con la pandemia se notó: ante las reglas y protocolos para la vacunación, hubo doctores que sin estar en la línea del combate al covid se vacunaron, con la complicidad, se entiende, de las autoridades sanitarias. Otros, con otros medios, van en busca de la vacuna a otros lugares, como en Estados Unidos… y, sin más, hasta lo presumen.

En Nuevo León se acaba de conocer un caso extraordinario: en una clínica estaban aplicando una vacuna. Impacta la noticia, porque dadas las condiciones, es imposible conseguirlas de manera particular. La historia explicativa es que se consiguió en Estados Unidos, la pasaron de contrabando y en un fraccionamiento se vacunaron hasta 80 personas. La cuestión es: si no se aplicó una vacuna, ¿Qué fue?.

 

CHAPULINES

En política también se brincan las trancas. El político de hoy, la mera verdad, no tiene principios ni valores, no tiene ideología. Se brinca de un partido político a otro, tan simple como que no lo hicieron candidato. Así que se postula por otro. Por eso, la ciudadanía en ocasiones ya no vota por un partido político, mejor lo hace por un candidato. Así es como nace lo que en jerga electoral se llama “voto cruzado”.

Lo más grave, por otra parte, es cuando un legislador se brinca las trancas y se pasa de una bancada a otra. A nivel nacional, por ejemplo, del PT como del Verde, senadores o diputados se han pasado a Morena y la razón es simple: les ofrecieron una candidatura u otro tipo de prebendas. Luego entonces, no piensan ni el partido, menos en sus representados… solo piensan en los beneficios personales que van a obtener.

 

IMPUNIDAD

Una de las peores, perversas, de brincarse las trancas es cuando se viola la ley. Por eso, en el caso de los servidores públicos hay una Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos. Se brinca las trancas, por ejemplo, cuando no cumple con las atribuciones que le corresponde, una omisión pues, como el caso de Macedonio Salgado: que su acusación de violación, tan simple que no se judicializó, porque el gobernador le ordeno al Procurador que la echara a la basura. No hizo caso pues.

Se brincan las trancas gobiernos y servidores públicos, porque no rinden cuentas de sus acciones, ni las transparentan. Cuando conceden contratos a empresas sin licitación o sin los protocolos que marca ley. Pero también lo hacen cuando, sabiendo que alguien robó, desvió o se aprovechó de recursos públicos y no lo castigó. Así es como nace la impunidad, la corrupción, por complicidad institucional.

 

CONTRALORÍA SOCIAL

El Gobierno creó instituciones, como los derechos humanos, para impedir que los policías y servidores públicos violenten la ley; se creó la Contraloría y la Auditoría para impedir que roben o hagan mal uso de los recursos públicos; se creó la transparencia y el acceso a la información, la rendición de cuentas, por la opacidad, el ocultamiento que el gobierno hace de sus decisiones y acciones. La cuestión, a fin de cuentas, es que aparece la complicidad institucional, y poco o nada se avanza.

Por eso, bien que mal, se ha dicho que las elecciones son procesos de evaluación de los gobiernos, sea municipal, estatal o federal. Sin embargo, tiene que ser un hartazgo brutal para que suceda. Que, solamente, lo que se llama Contraloría Social, es decir, mayor participación ciudadana, que se hagan tareas de vigilancia y fiscalización de los actos públicos. Y es que la transparencia y la rendición de cuentas no funcionan cuando quien gobierna pone el ejemplo y se brinca las trancas.