Quitémosle la cuchara grande

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Rogelio Rodríguez Mendoza.-

Hoy más que nunca necesitamos que el principio de división de poderes tenga vigencia práctica en México.

Frente a los excesos de un presidente de la República, como Andrés Manuel López Obrador, que se cree a pie juntillas aquel calificativo de, “mesías”, es impostergable la necesidad de que funcione la teoría de frenos y contrapesos.

Usted sabe que el Estado mexicano está representado por tres Poderes: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

Dividir el poder político de esta forma tiene como propósito impedir el abuso y exceso por parte de alguno de esos poderes, mediante la vigilancia y control recíproco.

El gran problema en este país es que, esa división de poderes solamente existe en la Constitución. En la práctica, la realidad es otra, porque el Poder Ejecutivo domina y controla por completo a los otros dos, el Legislativo y Judicial.

Lo vemos a diario, con un presidente que manipula abiertamente las decisiones que surgen desde el Poder Legislativo y Judicial.

Hoy mismo está debatiéndose entre los Diputados la llamada Reforma Eléctrica, impulsada como iniciativa preferente del presidente López Obrador. Todos los expertos nacionales e internacionales coinciden en que se trata de una reforma que representará un grave retroceso para México, pero no hay forma de evitar ese desastre porque existe una subordinación plena de las bancadas de Morena, que a su vez son quienes tienen la mayoría a necesaria para aprobar la acción legislativa.

Ese es solo un ejemplo. En el Poder Judicial sucede lo mismo. El entreguismo y sometimiento del máximo tribunal de justicia del país ha sido total durante los dos años del llamado Gobierno de la “4T”.

Con todo ello, la división de poderes es una farsa, lo cual está poniendo en grave riesgo la estabilidad social y económica del país.

Es evidente que esa concentración de poder tiene enloquecido a nuestro presidente.

De ahí mi afirmación de que algo tenemos que hacer, y rápido.

Si no lo hacemos, muy pronto nos vamos a estar lamentando en serio. Ningún país puede resistir tantos absurdos y ocurrencias de un Gobierno que se asume con dueño absoluto de la verdad, y que en todo cree estar descubriendo el hilo negro.

¿Cómo hacerle? La única forma de conseguirlo es logrando un mayor equilibrio en la integración de la próxima Cámara de Diputados, para que el Poder Legislativo cumpla con su función de contrapeso del Ejecutivo y Judicial, aunque más de aquel que de este.

Mientras que el partido del presidente siga teniendo el control de la Cámara de Diputados y del Senado de la República, estaremos enfilándonos hacia el desfiladero.

Pero le aclaro: no le estoy pidiendo que vote en contra de Morena. Lo único que le pido es que razone muy bien su voto y, sobre todo, que llegado el momento salga a votar.

Entre más seamos los que votemos seguramente la que viene será una legislatura integrada de forma más equilibrada. El objetivo es impedir que la bancada mayoritaria se siga despachando con la cuchara grande, como lo ha venido haciendo desde hace dos años.

¿Estamos?

 

El RESTO

¿PEÑA, GOBERNADOR?

En el ambiente político local sigue cobrando fuerza la versión que ubica al gobernador Francisco García Cabeza, solicitando licencia para buscar un escaño como diputado federal.

Esa misma teoría sigue colocando al actual diputado panista, Gerardo Peña Flores, como el candidato natural para asumir la gubernatura durante lo que resta de la administración. ¿Será?

Así andan las cosas.

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