Descarta SDR ‘ayuda total’

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Alfredo Guevara.-

Cd. Victoria, Tam.-
El Gobierno del Estado no puede comprometerse, al cien por ciento, a reparar el daño tan grande que ocasionaron las bajas temperaturas en la primera semana de febrero en la agricultura y la citricultura.

Y aun cuando pudiera quitarle a otros programas para atender las necesidades que enfrentan los agricultores y citricultores, eso no sería posible, manifestó Francisco Quintanilla Sosa, subsecretario de Agricultura.

Señaló que el recurso que se destinaría del Gobierno a través de la Secretaría de Desarrollo Rural sería insuficiente para apoyar a la gente del campo, pero, a diferencia de la Federación, “en Tamaulipas hay disposición y no se dejará solos a los productores”.

Quintanilla Sosa explicó que los productores agrícolas necesitan de semilla, diésel para mover la maquinaria y, sobre todo, que haya condiciones en la tierra para volver a sembrar en aquellas parcelas donde pudiera haber una recuperación de cultivos, como el sorgo y maíz.

En el caso de la citricultura, reconoció que se sigue haciendo la evaluación de los daños que ocasionaron en las huertas las heladas de la primera semana de febrero, en una labor conjunta con los productores, “para ver en qué se les puede apoyar”.

La idea es tener un listado de agricultores y citricultores, el tipo de apoyo que necesitan, para que de cuadren los números y se atiendan las necesidades.

Desconoció a ciencia cierta cuánto tiempo podrían tardar en llegar los apoyos, aunque estimó que la Secretaría de Desarrollo Rural empezó con la entrega de semilla, a efecto de que se pueda aprovechar la humedad y resiembre los cultivos en partes del norte de la entidad.

Lamentó que hasta ahora el Gobierno de la República no haya mostrado disposición para establecer una mesa de trabajo, que permita que los productores expongan las condiciones que imperan en el campo y la citricultura, para ver en qué se les puede apoyar.

Por tanto, será el Gobierno del Estado quien entre al quite, aunque con ciertas limitaciones económicas, toda vez que no se puede comprometer al cien por ciento en atender el daño ocasionado por las bajas temperaturas.