Mujeres que brillan y hacen brillar

0
202
Tiempo aproximado de lectura: 8 minutos

Valeria Maldonado Peña.-

Este lunes se conmemora el Día Internacional de la Mujer, hoy no se celebra a las mujeres, tampoco se les felicita. Hoy se les escucha y se les reconoce como iguales y parte importante de la sociedad; desde hace algunos años atrás, este día se usa para manifestar la inconformidad de millones de mujeres ante la falta de igualdad, violencia e impunidad que hay hacia el mal llamado “sexo débil”.

Hoy es un día en que las voces y fuerza de las mujeres del país y del mundo se unen para recordar que la batalla por la equidad sigue a pesar de que se inició hace siglos; bajo este contexto decidimos buscar a varias mujeres destacadas dentro de su ámbito para dar espacio a sus pensamientos sobre el significado de ser mujer en la actualidad.

 

  • Luz Vianey Maldonado Aguilar

 

Quien es catedrática y coordinadora académica en la Universidad La Salle Victoria, además de promotora cultural, inició su carrera profesional en el ámbito periodístico esto debido a que es egresada de la carrera de Ciencias de la Comunicación.

“Inicié en el periodismo recién egresé, a los 22 años. Mi primer trabajo fue como reportera en un periódico local, cubriendo diferentes fuentes, desde agropecuarias o políticas hasta educativas. En la época en que inicie, mediados de los 90, era muy común que la mayoría de las mujeres ocuparán puestos en la sección de sociales o culturales, muy pocas cubríamos fuentes políticas, gubernamentales, económicas, etc., y mucho menos siendo tan joven”, indicó.

“Luz Vi” como la llaman sus alumnos, reconoce que en esa época se empezaron a romper paradigmas en el periodismo local pues “aunque éramos pocas mujeres en las redacciones, aun así, tuvimos que hacer camino, en algunas ocasiones adaptarnos a un mundo construido por y para varones, buscando no perder nuestro estilo o nuestra esencia”.

“El simple hecho de estar en una redacción conviviendo solo con hombres se convertía en un reto, tenías que “ganarte” el respeto de todos: tus compañeros, tus jefes, los funcionarios o los entrevistados. Mucho fue de tolerar comentarios y actitudes que nos ponían a prueba, pues como mujer, eras tachada de inexperta, sentimental o emocional, como calificativos peyorativos; y claro que te calaba; tenías que poner tu mejor cara y sonreír”, añadió.

Al igual que muchas mujeres que buscan ser reconocidas profesionalmente en sus áreas de interés, Luz Vianey sabe que “la única arma que tienes es demostrar que eres capaz en tu trabajo; cuando lo haces bien (incluso mejor que otros) alcanzas una gran satisfacción”. También expresó que en muchas de las ocasiones el lograr ese reconocimiento implica el “sacrificar” otras cosas como la familia, los hijos o la pareja.

 

“A veces eres juzgada y vives con la presión de si estás haciendo lo correcto o si vale la pena. Con el tiempo te das cuenta de que no necesitas demostrar nada, simplemente hacer la chamba como se debe, sobre todo cuando sabes que tu labor es para beneficio de otros, a través de tus investigaciones, tus opiniones o comentarios le das voz a quienes no la tienen”, recalcó.

La sonoridad siempre estuvo presente en su camino profesional ya que reconoce que siempre se sintió respaldada por sus compañeras periodistas “aun cuando estuviéramos en distintos medios o empresas. Tengo gratos recuerdos de mis amigas, no solo reporteras, sino también en áreas de Comunicación Social de las dependencias”. Por otra parte, expresó que “es verdad que las mujeres somos más duras con nosotras mismas, nos criticamos fuerte, pero también somos leales y cuando nos unimos podemos lograr más”.

“Podemos trabajar para bien de todas, de manera que vamos construyendo escalones para subir y alcanzar nuestras metas; algunas subirán primero y otras llegarán después; pero, sin duda todas podremos estar en la cima. Creo que una muestra de la unión de las mujeres en periodismo fue la creación de la Red de Mujeres Periodistas en Victoria y en Tamaulipas, la cual se ha mantenido y fortalecido gracias a esa búsqueda constante de equidad de género, la democratización en los medios y la lucha por los derechos igualitarios”, señaló.

¿Y sobre el feminismo?… Finalmente, la catedrática dijo que “sin saber mucho sobre feminismo, en la infancia crecí con la voz de mi madre diciéndome: “tú puedes hacer lo que quieras, estudia lo que te guste, trabaja donde te sientas a gusto, viaja, no te cases, sé feliz con lo que hagas”. Frases que no eran muy común de una mamá criada en un mundo machista”.

“Después de 30 años de trabajo ser mujer nunca me ha limitado, al contrario, ser sensible y emocional son ventajas competitivas que suman valor a mi trabajo. Soy feminista y creo que a ninguna persona se le debe negar el derecho de estudiar, tener empleo, ocupar cargos o hacer lo que le gusta por razón de su género. Estoy en contra de la violencia contra la mujer y las niñas; más que por mí, lo soy por mi hija, mis sobrinas y esas mujeres que merecen una vida con igualdad”, puntualizó.

 

 

 

  • Nerea Ramírez Castillo

 

Esta talentosa tamaulipeca está estudiando la maestría en Dirección empresarial con énfasis en mercadotecnia, es egresada de la carrera de Ciencias de la Comunicación, se desarrolla como reportera honoraria para Korea.net y es una apasionada del séptimo arte. Participó en la producción de varios cortometrajes de cineastas tamaulipecos, mismo que fueron reconocidos a nivel estatal, nacional e incluso internacional.

“Digamos que ahora trasladé mi interés por el cine a mis actividades de investigación porque mi tesis es sobre consumo de cine mexicano. En cuanto a medios y en específico en cine, la mayoría de las veces me he desempeñado como asistente de producción, aunque mi sueño siempre ha sido ser la guionista, no dirigir, no producir, solo escribir la historia”, expresó quien empezó a interesarse en el cine durante su etapa universitaria.

Amante de la escritura, Nerea se sintió muy interesada en un cineclub de su facultad; “fue en el año 2011, hace diez años. Las películas siempre me habían gustado, pero hasta la universidad les agarré totalmente el gusto, sobre todo por el tema de las historias”, indicó quien empezó aprender ese lado que a no todos les gusta (o interesa) del cine: la técnica, la producción, la historia y la realización.

Respecto a cómo es para ella desenvolverse dentro del séptimo arte, señaló que “hay dos cosas respecto al cine que en lo personal me han hecho sentir limitada, una tiene que ver más con el hecho de que el cine es muy directorcentrista y se reconocen menos otros puestos. Y el otro aspecto tiene que ver en parte sí con las cuestiones de género, pero también con este directorcentrismo del que te hablo”.

“Sí hay algunos puestos que se dicen «ay es mejor que lo haga una mujer» y hasta ahí no le veo lo malo hasta que se ve como un puesto menos a lo que haría un director. Creo que es como las labores domésticas, no tiene nada de malo que una mujer se dedique a eso, lo malo es cuando se denigran esas labores y no se les da el valor que tienen”, recalcó.

En 2017, cuando nació el movimiento #MeToo en donde se visualizó el acoso y agresión sexual del que fueron víctimas una gran cantidad de mujeres que trabajaban dentro de la industria del cine, el mundo empezó a notar que las cosas no eran tan bonitas como se mostraban en las películas o series que veíamos a través de la pantalla. Esto abrió un debate sobre si existen “beneficios” o peligros para las mujeres que se desarrollan dentro de este ámbito.

Para Nerea está claro, “ni hombres ni mujeres tenemos beneficios sobre los otros en cuanto a capacidades, sino más bien que se trata de construcciones sociales arraigadas. Antes pensaba que las mujeres teníamos más sensibilidad y entonces eso nos representaba una ventaja, pero la realidad es que esa sensibilidad es una construcción de género”.

“He visto muchas redes de apoyo, en lo personal no me he acercado a ninguna, aunque sí tengo amigas en la industria a las que considero personas que sé que en cuanto les pido ayuda ‘jalan’. Aquí en Victoria te puedo mencionar por ejemplo a Gema Saldaña, que es una gestora bastante talentosa, o la directora Nancy Molina Díaz de León en la Ciudad de México, yo creo que nos apoyamos bastante, aunque socialmente todavía hay algunos pendientes”, agregó.

¿Tu opinión sobre el feminismo?… “Creo que el feminismo es muy importante. Ninguna ciencia o arte hubiera avanzado lo que está avanzada hoy sin la presencia de las mujeres y eso es obra indiscutible del movimiento feminista. Creo que tenemos una responsabilidad con ese movimiento, entenderlo antes de juzgarlo”.

Puntualizó diciendo que “como mujeres debemos entender que hay muchas cosas pendientes para las otras que tal vez las que marchan o las que arman movimientos están viendo que nosotras no. Yo creo que para las mujeres dedicadas al cine es un área de oportunidad hablar del feminismo y darles voz a estas mujeres porque necesitamos escucharlas y dejar de juzgarlas”.

 

 

  • María Teresa Montelongo Ortiz

 

“Yo soy bailarina y maestra de danza folklórica desde hace 24 años. Mi interés en el baile comenzó desde muy chica e inicié a practicarlo desde que tengo seis años”, platicó quien ha estado involucrada con la danza casi toda su vida y ha logrado varios premios tanto a nivel personal como grupal.

Fuera de lo que la mayoría de las personas podrían pensar, el ser mujer dentro del mundo de la danza, al igual que en cualquier otra disciplina, conlleva sus retos. Esto lo ha vivido en carne propia la misma Tere Montelongo pues ella misma reconoció que ha roto estereotipos dentro de la danza folklórica.

“Primeramente como bailarina dancísticamente hablando, soy una mujer con un zapateado muy fuerte creando movimientos nuevos, esto no ha sido bien visto ya que la mujer desde siempre ha sido la “quedita” acompañante del hombre y mi misión siempre ha sido diferente, posicionar a la mujer como la base”, expresó.

Por otro lado, “está el hecho de que mi camino como maestra de danza empezó a una edad muy corta, por eso he trabajado extra para que las personas que me rodean establezcan respeto y sepan que puedo ejercer igual o más disciplina que un maestro que cuenta con experiencia y trayectoria”.

Quien comparte su talento y conocimientos con nuevas generaciones, indicó que “la danza como muchas más actividades artísticas ha sido una actividad dominada por los hombres, la mayoría de los directores artísticos reconocidos son hombres y por lo mismo he trabajado para poder posicionar a la mujer en un mismo nivel con el fin de ser una identidad abriendo camino a los jóvenes”.

Para ella la sororidad entre mujeres dentro de esta disciplina artística “en la mayoría de las veces no se da lo suficiente; la mayoría de las veces que se ha denigrado mi trabajo, que han criticado mi maquillaje artístico, mis nuevas propuestas escénicas, el vestuario que diseño, etc., ha sido criticado por mujeres. Lo hacen con comentarios hirientes y ofensivos, sin darse cuenta de que por muchos años, lo que he tratado de hacer, es ir abriendo el camino a las mujeres que vienen tras de mí”.

Respecto al feminismo, Montelongo Ortiz señaló que para ella “es una “etiqueta” de la educación que se nos debe de dar en la base de la sociedad que es la familia, no es más que el respeto y el valor que como mujeres debemos tenernos a nosotras mismas y ese ideal de que al igual que todos, podemos realizar cualquier actividad o sueño que nos propongamos”.

“Soy el vivo ejemplo de perseverancia y lucha diaria para posicionar a las bailarinas en un nivel de éxito, el vivo ejemplo de que no obstante a las trabas que te quieran poner o caídas que llegues a tener a lo largo del camino, si te aferras a tus ideales, tu voz y talento siempre serán escuchados”, culminó.