Miedo anticipado

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Rogelio Rodríguez Mendoza.-

Cada seis años, la burocracia estatal entra en un estado emocional de temor e incertidumbre.

Ante la llegada de una nueva administración estatal, a los burócratas los invade el miedo a perder su trabajo.

Es algo justificado, porque saben que quien llega a gobernar trae un equipo al que hay que acomodar en la estructura oficial.

Lo mismo sucede con el partido que gana la elección: debe cumplir con los múltiples compromisos asumidos en campaña.

Por todo eso, consideramos normal la intranquilidad sexenal que agobia a los miles de burócratas estatales.

Quienes llevan años en el servicio público saben que es algo natural. Ya están acostumbrados a ello. Saben que muchos deben de salir para que otros entren.

Sin embargo, ese escenario de nerviosismo se adelantó un año. La elección de un nuevo Gobernador será hasta el 2022, por lo que debió ser hasta entonces cuando se diera el agobio para la burocracia.

¿Qué pasó entonces? ¿Por qué desde ahora andan temerosos?

La respuesta parece estar en la embestida política que enfrenta el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca por el tema del desafuero.

Son muchos los que piensan que, al final el mandatario tendrá que pedir licencia para enfrentar los cargos que le imputa la Fiscalía General de la República, lo cual genera intranquilidad por no saber lo que viene.

¿Quién va a ser Gobernador sustituto? es una pregunta recurrente hacia dentro de las instancias de la administración pública.

La sola idea de un cambio de Gobernador hace que muchos trabajadores se vean desempleados.

Creen que se repetirá aquel escenario del 2016, cuando miles de burócratas fueron echados a la calle, en muchos casos sin justificación.

En lo personal soy un convencido de que en el tema del desafuero no hay nada para nadie.

Pero, además, va para largo porque será un asunto que se decidirá al final en el terreno judicial. Cualquiera que sea el fallo de la Cámara de Diputados, será impugnado.

Sin embargo, creo que ese temor de la burocracia, aunque prematuro está justificado.

Por lo demás, me parece que Morena, el partido atrás de la embestida contra el mandatario tamaulipeco, está consiguiendo su propósito de influir electoralmente.

El manejo mediático que se le ha dado al tema ha restado simpatías al Partido Acción Nacional (PAN) y le ha sumado bonos a Morena.

Y es que, igual que entre la burocracia, entre la sociedad en general hay un amplio sector que comienza a dar por hecho que habrá un gobernador sustituto.

Queda claro también que la dirigencia estatal del PAN no ha sabido reaccionar, como debiera, para hacer una buena tarea de contención de daños.

 

EL RESTO

VAPULEADA.- En el sur del estado, la diputada federal, Olga Sosa, es blanco de una intensa campaña mediática para desacreditarla.

Desde hace varios días, han sido frecuentes las publicaciones en redes sociales recordándole su pasado priista. Se han difundido fotografías donde aparece al lado de personajes del PRI, como el exgobernador, Egidio Torre Cantú, y hasta el exalcalde, Oscar Pérez Inguanzo.

Pareciera que el propósito es cerrarle el paso en la búsqueda de la candidatura de Morena por la alcaldía de Tampico, actualmente en manos de Jesús, “Chucho” Nader.

De ese tamaño es la rebatinga por las candidaturas en Morena.

ASI ANDAN LAS COSAS.

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