Prevén un terremoto nacional

0
65
Tiempo aproximado de lectura: 3 minutos

Ma. Teresa Medina Marroquín.-

Con el proceso electoral encima, las diferencias entre el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y la oposición conformada por el PAN y el PRI, PRD y MC, se han intensificado a niveles que dan la sensación de que México es una nación secuestrada.

La gran interrogante de estos tiempos se circunscribe a un solo tema: ¿Cuánto costará -realmente- el cambio ofrecido por AMLO?

La respuesta debe ser respondida de acuerdo a los acontecimientos que se están generando desde el año pasado, los cuales han subido de tono y riesgo en el primer trimestre del 2021.

Si bien pareciera que Morena y AMLO dan la impresión de encabezar encuestas y simpatías, la realidad reaparece con una serie de objetividades que de pronto derrumban ese esquema aparentemente ganador.

Por ejemplo, mientras la Federación intenta con grandes dificultades procesar al gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, en el mismo estado de Tamaulipas las cosas se le complican a los morenistas a niveles que indican que las negociaciones hasta este fin de semana revelan que los destapes de candidatos a presidencias municipales y diputaciones locales se dan en medio de trifulcas y escándalos al interior de Morena.

Y poco importa si se dan muy en privado cuando los efectos de esos conflictos entre los mismos, forzosamente salen a la luz.

Lo mismo indica con las diputaciones federales cuyos registros ante el INE iniciaron este lunes 22 y concluirán el próximo 29 de marzo, como en su caso alcaldías y curules locales deberán inscribirse ante la autoridad del Instituto Electoral de Tamaulipas del 27 al 31 de marzo.

Los altos costos en ese sentido, no sólo serán para la oposición (PAN, PRI, PRD, MC) sino para Morena y sus aliados, y evidentemente para sus aspirantes que tendrán que pagar el precio de una ruptura y de sus elevados riesgos que no concuerdan con el presunto clima de “tranquilidad” que se predica en el púlpito de las mañaneras de Palacio Nacional.

 

PROGRAMAS ELECTOREROS Y 64 MILLONES EN CONTRA

No hay necesidad de ir muy lejos para constatar que el partido del presidente López Obrador y su propio gobierno, han tenido que echar mano del aparato del poder a fin de hacerles la guerra a varios personajes.

El significado de un desafuero contra un Gobernador, las quejas airadas contra un Juez Federal y el choque sumamente peligroso contra el INE que preside Lorenzo Córdova, más un sinfín de expedientes abiertos en Gobernación y la FGR, y no se diga desde la Unidad de Inteligencia Financiera controlada por la Secretaría de Hacienda, confirman (y que por favor nadie lo niegue) el pavor de la Presidencia de la República a perder la mayoría en la Cámara de Diputados.

Consideremos que si eso llegara a ocurrir, el presidente López Obrador sería replegado a sus habitaciones de Palacio Nacional con un poder completamente disminuido.

De ahí las guerras constantes contra políticos y funcionarios, opositores e instituciones, que le representan al Ejecutivo federal una reducción considerable de aquellos 30 millones de votos contra los casi 94 millones de ciudadanos registrados ante el INE.

Es decir, se cree que en una de esas reacciones históricas del pueblo los 30 millones de sufragios de 2018 pierdan terreno y se incorporen a los 64 millones de votantes, unos a favor de la oposición y los indecisos.

Obviamente los escándalos políticos y judiciales de la UIF, y el manejo electoral de la vacuna y la pensión a los adultos mayores de 68 a 65 años son medidas que, añadidas a los millones de apoyos ideados, le dan más certezas electorales que derrotas a los morenistas.

Lo que de alguna manera ya le empieza a dar mucha fuerza a López Obrador para que desde la tribuna de la Cámara de Diputados, algunos legisladores de ese partido comiencen a “suplicar” que el tabasqueño vaya pensando en la reelección presidencial en 2024. Lo cual, conjuntándolo con todo lo demás sería, para los que saben, un inminente terremoto nacional.

¡Feliz fin de semana!