El ‘Macedonio’ tamaulipeco

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Fernando Acuña Piñeiro.-

Después de que el INE le cancelara la candidatura a Félix Salgado Macedonio por no reportar gastos de precampaña, pero en el fondo para responder a los clamores de las mujeres sobre temas de acoso sexual y violencia, hoy en Ciudad Victoria, se está hablando de Ismael “El Rocket” Valdés, como un personaje que trata de conseguir la alcaldía por los colores de Morena, pero con antecedentes de violencia de género.

Lo delicado es que ya se están estableciendo paralelismos entre la presunta demanda por violencia familiar que al parecer se dio contra el beisbolista en Estados Unidos.

Una diputada encendió las redes, al señalar que gente como el “Rocket” con este tipo de antecedentes, no debería ser postulado a cargos de elección popular. La pelota de la selección interna en Morena, ahora sí que está demasiado caliente.

 

MADERO: EL KIOSCO, SÍMBOLO DEL PODER CIUDADANO

En México, el diseño de las ciudades, está muy relacionado con el poder político como centro de las decisiones. Esto viene desde el virreinato, pues fue justo en la época de la colonia, cuando las llamadas Leyes de Indias, promulgadas por la corona española, trazaron para la historia esta geometría urbanística del mando gubernamental, acompañado en esa época por el eclesiástico.

Pues bien, en todo el territorio tamaulipeco, este simbolismo político no ha sido tan destacado y colocado en primer plano, como ocurre en la turística y petrolera Ciudad Madero.

En este municipio, la administración del alcalde Adrián Oseguera Kernión, llevó a cabo lo que anteriores administraciones habían arrumbado, o menospreciado: rescatar y embellecer el zócalo maderense, también conocido como la famosa Plaza “Isauro Alfaro”.

Desde los inicios del Ayuntamiento oseguerista, uno de los propósitos fue recobrar el centro de la ciudad y darle un rostro digno de una urbe turística, pero también para que las familias maderenses pudiesen contar con una plaza principal de primer nivel.

La construcción del kiosco en el centro de Madero, es algo así como la corona de un conjunto arquitectónico, que junto con el rescate de las fachadas comerciales, y la remodelación del mercado “18 de Marzo”, le ha dado al primer cuadro maderense otra dimensión y personalidad.

Hoy, las familias de esta ciudad que crece y se fortalece como el primer destino turístico en el norte del país, tienen un nuevo motivo de orgullo y de pertenencia: la revitalización de su centro urbano, lo cual quiere decir que la alcaldía oseguerista está impulsando un desarrollo integral. O sea que el remozamiento y modernización de la plaza, le inyecta un plus al atractivo de la playa Miramar y de su zona hotelera.

Esto, desde luego, significa pensar en grande. Se trata de una idea, de una convicción que ya convertida en política pública, está llamando mucho la atención de propios y extraños.

La nueva Plaza “Isauro Alfaro” y su Kiosco, hablan mucho de quien las creó, el alcalde Adrián Oseguera. Y es que dicen que los políticos no trascienden por lo que dicen, sino por lo que hacen, por las obras que dejan a su paso, y por el sello personal que dejan impresas para la posteridad.

Lo que está sucediendo actualmente en Ciudad Madero, es una propuesta elocuente de una transformación social y urbanística que pretende ir más allá del sur de nuestro estado.

¿Oseguerismo maderense? ¿Oseguerismo tamaulipeco? Todo es factible.