Chapulines: ¿Políticos sin ideología?

0
41
Tiempo aproximado de lectura: 3 minutos

Melitón Guevara Castillo.-

¿Sirven de algo las ideologías? Si partimos del contexto en que se desarrolla la política en México, la respuesta inmediata es que no. En sentido literal, es válida la afirmación de que los políticos no tienen ideología, pero eso sí, intereses personales específicos, sobre todo de camarilla, para unos usan la expresión de la nomenclatura, es decir, la elite política que toma las decisiones, no siempre acordes al interés colectivo.

Es válido, incluso, decir que nunca han tenido –la gran mayoría–, una ideología, puesto que el cambiar de partido, no es de hoy. Siempre ha existido; y lo más extraordinario es que, hay políticos, que hasta con tres partidos han triunfado; lo que en palabras claras, indica que la gente vota por ellos, porque los conoce y no por el partido. Y la elección del próximo seis de junio no es la excepción. Es el voto razonado que, para otros, es un voto cruzado, incluso en buena medida inducido por la misma elite del poder.

 

¿POR QUÉ CAMBIAN DE PARTIDO?

Siempre, a simple vista, la explicación válida ha sido que, después de mucho trabajar, noreciben una oportunidad de participar como candidato. Se han cambiado y han ganado, se puede anotar el caso de Gustavo Cárdenas: como priista hizo talacha, se posicionó entre el electorado, pero la versión es que, en aquel momento Antonio Martínez Torres, que era el líder del PRI, ni siquiera lo recibió para escuchar sus planteamientos. Lo ignoró, y el PRI perdió la elección municipal.

Felipe Garza Narváez, toda una institución e icono de la vida política del PRI, con cargos partidistas como de elección popular, un día renunció al mismo. Alegó que dejaba al PRI porque se había transformado, que había cambiado y ya no le respondía a la gente y, así, tampoco le respondía a él. Simplemente se salió, se adhirió al proyecto de AMLO, aunque no se afilió a Morena. Entiéndase que hay, en este sentido, muchos que no explicaron, simplemente se cambiaron y ya son parte de otros intereses.

 

CHAPULINES DEL 2021

Para la elección de junio hay muchos chapulines. Los que más revuelo han causado, ha sido el de Carlos Peña, Makito, que deja al PAN por Morena. Y como él, otros dejaron el PRI, y ahora son candidatos: Lalo Echevarría y Erasmo González, pelean por una diputación federal; en tanto que Olga Sosa, busca la alcaldía porteña. A estos chapulines, quizá, se les pueda explicar individuamente, pero no les quita lo chapulín.

Connotados priistas, como Yahleel Abdala y Oscar Almaraz, ahora son del PAN. Ambos dieron la misma explicación, como que tienen al mismo manager: que participan donde se puede trabajar con mayores posibilidades de detener el avance de la 4T. Hay una justificación práctica.

 

ESTRATEGIA CHAPULINEA

El chapulineo legislativo es, quizá, de lo más vergonzoso o inmoral, porque se hace desde una práctica política estratégica: consolidar una bancada, en menosprecio del partido que le hizo legislador. Todavía se recuerda el caso de Gerardo Fernández Noroña que, a fin de convertirse en el líder parlamentario, logró que diputados de otro partido se cambiaran al PT, se fueron con el señuelo de candidaturas y otro tipo de prebendas.

En Tamaulipas, el caso que recuerdo, fue cómo el PRI logró tener el control del Congreso local: no había ganado la mayoría, pero el Verde le prestó a dos diputados para que Ramiro Ramos Salinas fuera el líder congresal. Ni modo de pensar que fue chapulineo político-ideológico. Es más fácil pensar que fue por otro tipo de intereses y beneficios.

 

OLVIDAN AL PUEBLO

En términos teóricos el chapulineo partidista no debiera de existir, menos el legislativo. En el primer caso, lo más común, es que un político se cambia de partido en busca de mejores oportunidades, porque no es parte de la camarilla en el poder; en el chapulineo legislativo es más amoral: hagan de cuenta que hay una operación de compra-venta en la cual, tanto el comprador como el vendedor, obtienen una ganancia. Para ellos no existe el pueblo, sino los intereses y beneficios personales.