Ni salivita ponen a los perdedores

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Fernando Acuña Piñeiro.-

Mientras que el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado Carrillo anda en guerras de Ligas mayores contra el INE, aquí en Tamaulipas, sus propios ejércitos del Comité Estatal estarían buscando alborotarle la gallera. Lo anterior, obviamente que se trata de una paradoja pues todo esto llevaría la marca de la traición, desde el mismo seno morenista. Pero como dicen por ahí, lo que no suena lógico, suena a metálico.

Desde mediados de semana, trascendió que gente ligada al mando estatal del morenismo, estaba haciendo llamadas a nombre de dirigente estatal Enrique Torres, con la consigna de que todos los inconformes con el proceso de selección interna, se trasladaran a Ciudad Victoria, con el propósito de manifestarse y armar escándalo de carácter mediático.

El signo que envuelve al morenismo tamaulipeco, es de tenebrosidad, desconfianza y canibalismo, todo ello, se dice alentado desde Palacio de Gobierno. Es hasta cierto punto natural que el PAN trate de descarrilar a sus adversarios, eso se entiende, pero lo que no encaja es que desde el mismo comité estatal morenista estén llamando a la rebelión.

¿Serán ciertas las especulaciones de que la mano que mece la cuna del comité estatal Morena, es de color azul? Eso sí sería grave.

Hace falta que alguien autorizado en Morena estatal, hable y aclare las cosas que están ocurriendo. El indicado es el delegado del Comité Ejecutivo Nacional, Ernesto Palacios Cordero, este personaje que no vemos por ningún lado, y pareciera que anda a salto de mata.

¿Tantos pecados traerá en el morral el hombre? ¿O acaso atesora sus propios intereses, que no son precisamente los de su dirigente nacional? ¿Para qué equipo de la sucesión Morena del 2022 está jugando Palacios? Le sugerimos que se quite la máscara y se abra de capa, y nos diga para quien trabaja en Tamaulipas. Porque se supone que sería neutral, pero al parecer ya desde que llegó, lo hizo alineado con uno de los proyectos de la sucesión interna en el morenismo.

Lo cierto es que el delegado Palacios, le ha jugado al vivo, y no se ha dignado en llevar a cabo la famosa operación cicatriz que todos esperan. Recordamos que el titular de RTC, Rodolfo González Valderrama, recomendó que el Delegado llevara a cabo la debida cicatrización entre los que no quedaron en cargos de elección popular. Incluso, Rodolfo fue más allá, y hasta recomendó la marca del ungüento que debería de utilizar el “curandero” Palacios. “Deberá llevar Cicatricure”, dijo Rodolfo.

Sin embargo, parece que el Delegado no se dio por enterado, y es fecha que, ni “Cicatricure”, ni siquiera Pomada de la Campana o ya siquiera salivita, les ha aplicado el irresponsable y cruel Palacios.

La raza que no quedó anda supurado por la herida, y entonces todo este clima está siendo aprovechado por el PAN, para profundizar los divisionismos y las grietas internas. El resultado es un clima de enrarecimiento, en el que todos desconfían de todos. Y entonces, sin una figura moralmente acreditada que ponga orden, las cosas vuelven a calentarse, y se pone en riesgo el triunfo de partido.

Esto último sí sería una verdadera lástima, especialmente porque, el presidente Andrés Manuel López Obrador ya les hizo a los morenistas tamaulipecos, el 90 por ciento de la chamba, y ellos solo tienen que poner el diez por ciento restante, traducido en candidatos fuertes, trabajo, organización y unidad a toda prueba.

Pero si ese diez por ciento no se cumple, entonces el 90 por ciento que ya les tenía como regalo el Presidente, se puede venir abajo.

¿Entenderán los morenistas de la sucesión gubernamental que, de lo que se trata es primero ganar el 2021, y luego el 2022?

Esperemos que las principales figuras del escenario tamaulipeco, incluyendo a los aspirantes sucesorios, al dirigente nacional morenista y al Delegado lleguen a un acuerdo.

Ante todo que ubiquen al adversario principal, ese que ahora los mira sonriente desde el balcón del 15 y 16 Juárez.

 

ZAFRA INFORMATIVA

Una señora de los rumbos de la Mainero y la Sosa, emitió el siguiente comentario, “Para lo que andan regalando, una pinche bolsa y un mandil, ¿para qué quiero yo esto? Yo votaré por quien yo crea conveniente, y no me obligarán a votar por el PAN”.

Situaciones como esta, me parece que se repiten todos los días, en esta Capital. Y es que si van a regalarle a la gente, pues regálenles algo de calidad, y no mugrero, pues no entienden que los ciudadanos ya evolucionaron en su conciencia social y politización.

Realmente es una reverenda burla que con un abrazo y la entrega de un mandil, les estén pidiendo el voto. Aparte, lo del mandil, es reforzar la cultura del sometimiento hacia la mujer, en el sentido de que están indicándoles a las amas de casa, que su lugar está en el rincón de la cocina, y no en el voto razonado y pensante.

En fin, dicen que cada quien ofrece lo que tiene, y si los azules adoptados creen que un mandil les abrirá la puerta de las urnas, pues……que con su pan se lo coman. Es cierto que traen presencia en territorio, se ve, y que a lo dado no se le busca lado, pero…ah para mandilitos. Yo que ellos mejor los guardaba.