Los gobiernos y el Correcaminos

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Mauricio Zapata.-

Terminó otra pésima temporada del Correcaminos en la liga del ascenso, llamada ahora “Liga de Expansión”. Fracasó.

Y ya es el quinto año de fracasos, de hacer el ridículo y de desilusionar a la afición.

¿De quién es culpa?

Desde luego de quien administra este equipo. O sea, del Gobierno estatal.

El Correcaminos siempre ha estado ligado a la estructura gubernamental. Representa a la Universidad, sí, pero el mayor aporte económico lo hace el Estado.

El gobernante en turno es el que le da el apoyo o no. Si es aficionado, le mete entusiasmo, si no, no lo pela. Pero aun cuando sea aficionado, si el equipo no le interesa lo manda a un plano muy alejado.

Durante la administración de Américo Villarreal le fue muy bien. Quizás la mejor época del equipo: ascendió dos veces seguidas; se remodeló y amplió el estadio y le dio todo el apoyo para que el cuadro naranja fuera referente. Hay que decirlo, gracias al “Corre” Ciudad Victoria apareció en el mapa en esa época.

Luego llegó Manuel Cavazos Lerma, un tipo terco y aferrado a sus ideas. El club descendió, y no solo eso, lo sacó de jugar en el Marte R. Gómez. Se mantuvo como pudo… con las uñas.

Si bien estuvo a punto de regresar al máximo circuito, no iba a tener ni el apoyo ni la infraestructura para sobrevivir, y el fracaso estaba cantado.

Con Tomás Yarrington hubo un poco más de soporte, sin embargo, no fue el suficiente, seguían jugando en el estadio Universitario, no hubo el suficiente presupuesto para destacar y navegaron en la mediocridad.

Llegó Eugenio Hernández Flores, un tipo aficionado al futbol, además oriundo de Victoria y que sentía los colores naranja y blanco. Ordenó una reestructura administrativa y encabezó diversos cambios para poder sobresalir. Hubo proyecto.

Puso a un exfutbolista casi profesional al frente de la directiva, que no pudo sacar al buey de la barranca. Irritable e intolerante, y los resultados no se le dieron. Igual, navegó en la mediocridad. Sin embargo, el Estado puso todo lo que estaba de su parte.

Luego llegó Egidio Torre Cantú. Un aficionado de hueso colorado al equipo. Nuevamente reestructuró la directiva y puso a gente con experiencia. Fue la segunda mejor época del club: clasificó a todas las liguillas, logró un campeonato, un subcampeonato y fue protagonista hasta en la Copa Mx. Se remodeló y modernizó el estadio. No se logró el ascenso, pero estuvo muy cerca.

Con la actual administración, en diez torneos solo se ha clasificado una vez a la liguilla y en esas temporadas ha estado muy cerca del descenso. Los números no mienten. No ha habido apoyo. No ha habido respaldo. No ha habido resultados. Simplemente no quieren al equipo, y ahí están las consecuencias: fracaso tras fracaso.

EN CINCO PALABRAS.- Ya ni llorar es bueno.

PUNTO FINAL.- “Criaron cuervos y se fueron a dormir, tan es así, que siguen sin despertar”: Cirilo.

Twitter: @Mauri_Zapata