Enamorarse casi le costó su carrera

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CIUDAD DE MÉXICO, abril 20 (Agencias).-

La cantante Ana Bárbara abrió su corazón y habló sobre uno de los momentos más felices, pero también tristes, que vivió: su relación amorosa con el empresario José María Fernández, mejor conocido como “El Pirru”.

Fue en el año 2005 cuando Ana Bárbara se enamoró del empresario, quien antes de emparejarse con ella había estado casado por varios años con la actriz Mariana Levy, quien fue asesinada al ser víctima de un asalto.

Ana Bárbara recordó que mientras en casa estaba feliz y enamorada, en público se convirtió en el centro de la conversación por su romance con el hermano de Chantal Andere, sobre todo porque había quedado viudo hace un año.

Con “El Pirru”, la cantante formó una linda familia en la que lograron unir a sus hijos; Emiliano, el primogénito de la cantante y Paula y José Emilio, los hijos que él procreó con la actriz, quienes, cuando ella murió, eran unos pequeñitos de tres y un año de edad, respectivamente.

Aunque la historia de amor que tuvo con “El Pirru” fue una de las más importantes de su vida, y de esa unión nació su hijo José María, la famosa reconoció que someterse al escrutinio público por amor fue una de las etapas más complicadas que ha tenido que experimentar.

“Cuando el universo me llevó a enamorarme de una persona que era viuda y eso le dio carne, le dio carroña a muchos medios, y pues hicieron un verdadero infierno de todo, de mí, de mi carrera, fue muy difícil”, comentó en entrevista para un programa llamado Mezcal Tv.

En esta conversación reconoció que las críticas afectaron mucho su carrera, un aspecto del que le costó mucho trabajo reponerse, “porque fueron ataques terribles y salir de ahí fue muy, muy duro, a nivel emocional, pero también profesional, porque me afectó en todos los sentidos”.

La intérprete señaló que cuando decidió casarse con “El Pirru” tuvo que decir entre su familia y su carrera, por lo que se retiró por un tiempo de los escenarios para hacerse cargo de sus cuatro hijos, los dos suyos y los dos de su esposo, a quienes cuidó como propios, tanto, que hoy en día siguen frecuentándose.