Primero es el uno y luego el dos

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Rogelio Rodríguez Mendoza.-

Al fin miembro de la vieja guardia de la política, el senador Américo Villarreal Anaya recurrió a la añeja y trillada frase de, “si la gente me apoya” (sinónimo de aquella otra de, “si el pueblo me lo pide…”) para admitir su interés por ser candidato de Morena a la gubernatura del estado en 2022.

El expriista acudió al arranque de campaña del candidato morenista a la alcaldía de Victoria, Eduardo Gattás, y aprovechó los cuestionamientos de la prensa para despejar dudas sobre el espaldarazo que le dio en Sinaloa, la semana pasada, el líder nacional de Morena, Mario Delgado, cuando prácticamente lo destapó como el candidato para intentar arrebatarle al PAN la gubernatura el año próximo.

Villarreal Anaya se dice “sorprendido y agradecido” con su líder nacional, y aclara: “Yo estoy dispuesto a servir”.

La realidad de las cosas es que falta mucho trecho para el 2022, y Morena tendrá primero que sortear la elección del próximo seis de junio para pensar en cosas mayores, como la gubernatura. Como diría el clásico: primero es el uno y luego el dos.

Si consigue ganar la mayoría en el Congreso del Estado y al menos tres de los municipios más importantes, entonces podrá tener aspiraciones reales para pelearle al PAN la principal oficina del Palacio de Gobierno. Caso contrario, nada tendrá que hacer en la competencia, y Américo y la otra media docena de suspirantes tendrán que esperar tiempos mejores.

Así entonces, de los resultados de la elección que viene dependerán las posibilidades de que Morena pueda escribir otro capítulo en la transición política en la entidad.

Por lo demás, hay que aclarar que Delgado está muy lejos de tener el poder de decisión respecto a las candidaturas por las gubernaturas. Eso es algo que rebasa su ámbito de influencia. En esos temas las decisiones se tomarán en Palacio Nacional. Para decirlo abiertamente, será Andrés Manuel López Obrador el que decida a quién le entregará esa candidatura.

Por esas y otras razones, es exagerado el vuelo que han agarrado quienes simpatizan con Américo Villarreal Anaya. Suponer que todo está dicho respecto a la candidatura morenista por la gubernatura es absurdo.

 

EL RESTO

YA EMPEZARON

Como era de esperarse, algunos candidatos a la alcaldía de Victoria ya comenzaron a usar como bandera de campaña el desabasto de agua que castiga a la Capital desde hace varios años.

Igual que hace tres años, vuelven a prometer que tan pronto se sienten en la silla presidencial harán que el agua regrese a las tomas domiciliarias.

Prometen que, “a como dé lugar”, la segunda línea del acueducto “Guadalupe Victoria” será construida para ponerle fin a la sed de los victorenses. ¡Falso de toda falsedad ese ofrecimiento!

¿De dónde van a sacar los casi mil 800 millones de pesos que se requieren para la obra?

Eso es lo que molesta a los votantes: que se aprovechen de su desgracia con tal de lograr un voto.

Lo mejor que podrían hacer quienes aspiran a gobernar Victoria es dejar de usar temas tan sensibles en sus campañas. Ya si logran ganar en las urnas, entonces sí pueden prometer lo que quieran, pero ya ganados, para que les crean.

 

TAMBIÉN PINTO

Curiosamente, también desde el Gobierno comenzaron a retomar el asunto de la crisis del agua en la Capital del Estado.

Javier Pinto Covarrubias, director de la Comisión Estatal del Agua (Ceat), anunció que el Banco de Desarrollo de América del Norte (Nadbank) podría destinar recursos, a fondo perdido, para la construcción de la segunda línea del acueducto “Guadalupe Victoria”.

Explicó que la semana pasada se reunió con representantes del Nadbank, en la que se abordó el tema de la construcción de la segunda línea del acueducto de la presa Vicente Guerrero a esta Ciudad Capital, además de otros proyectos que se realizan con recursos a fondo perdido.

Qué casualidad que el anuncio llega en plenas campañas políticas.

Así andan las cosas.

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