Manualito para decidir

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Rogelio Rodríguez Mendoza.-

Tan abrumados como andamos por la plaga de aspirantes a un cargo de elección popular, que lo mismo se nos aparecen en los cruceros, en la puerta de nuestra casa, en spots publicitarios o en las redes sociales, definitivamente los electores no la tenemos nada fácil para decidir a quién darle nuestro voto el seis de junio próximo.

Los candidatos nos bombardean por todos lados con sus promesas u ofertas de campaña. Cada quien, a su modo, pero todos prometen solucionar rapidito los problemas que nos aquejan. Se ponen el traje de héroes sociales, y casi, casi se atribuyen poderes especiales.

En Victoria, por ejemplo, todos los candidatos, tanto a la alcaldía como a las diputaciones, dicen tener la fórmula para ponerle fin al tormento del desabasto de agua. Igual que hace tres años, nos aseguran que la Capital del Estado dejará de tener sed.

Lo mismo con los servicios públicos. Prometen que todo se enderezará. Dicen que la recolección de la basura y el alumbrado público serán de primer mundo. Se comprometen a que Victoria dejará de ser la ciudad de los baches.

En medio de toda esa andanada de promesas, la confusión para los ciudadanos es inevitable. La gran mayoría de los electores se ven sumidos en la indecisión porque se ven incapaces de definir su voto.

Por todo ello, le propongo algunos aspectos que debería de tomar en cuenta para decidir a quién elegir como presidente municipal, su diputado local y su diputado federal. Es algo así como un manualito para decidir.

Así pues, vayamos al punto. Me parece que el primer filtro al que deberíamos someter a un candidato, es su historial personal.

Aprovechemos la valiosa herramienta del Internet. Dese unos minutos y googlee al personaje para saber si ha estado involucrado o no en temas de escándalo o delictivos. Si nunca lo han denunciado penalmente ya es un buen punto a su favor.

Otro filtro obligado es el de la preparación profesional del aspirante. No es lo mismo alguien que se esforzó por cursar una o varias carreras, a alguien que no terminó ni la secundaria.

Siempre será mejor garantía para los ciudadanos un alcalde o un diputado con una amplia preparación y trayectoria profesional.

Y un tercer filtro, quizá más importante que los otros dos, es conocer el tránsito del aspirante por el servicio público.

Si ya en algún momento de su vida ocupó uno o varios cargos de elección popular, indaguemos cuál fue su desempeño. ¿Fue un buen diputado o alcalde? Si no lo fue, mejor descártelo.

Me parece que si nos damos unos minutos para escudriñar el historial de quienes quieren ser los gobernantes de nuestros municipios o representantes en las cámaras de diputados, reduciremos el riesgo de equivocarnos en las urnas. Ya no podemos permitirnos errar.

Debemos evitar a toda costa caer en el engaño de la palabrería hueca, sin sentido, o en las risas falsas o hipócritas, que buscan a toda costa nuestro voto. Decidamos con inteligencia, con sensatez.

Créame que, si aplicamos ese manualito, estaremos eligiendo, sino al mejor, si al menos peor de los candidatos.

Y otro dato relevante: olvídese de los partidos políticos. Lo que debe importar es el candidato.

 

EL RESTO

ALMARAZ, DECEPCIONA.- Al candidato a diputado federal por el quinto distrito electoral, el panista Oscar Almaraz Smer, le ocurre lo mismo que aquellos futbolistas que son presentados como los fichajes bomba de sus equipos y terminan convertidos en un fiasco.

El exalcalde de Victoria fue, en su momento, calificado como el fichaje estrella del panismo tamaulipeco. Casi se dijo que con su sola presencia bastaría para ganar la elección.

Sin embargo, es una realidad que no logra prender al electorado. Se está quedando bastante rezagado de sus competidores, y a menos que haga algo extraordinario, será muy complicado que logre el triunfo en las urnas. Mal para él. Peor para el PAN.

ASI ANDAN LAS COSAS.

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