Desaparición de poderes

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Mauricio Zapata.-

Las voces opositoras al gobernador Cabeza de Vaca dan por un hecho, y hasta promueven, la desaparición de poderes en Tamaulipas. Y hay quienes ya hasta le pusieron fecha.

Los que están a favor de él, dicen que el caso ya fue cerrado. Que “tan-tan”. Aquí decide el Congreso local, porque ante él rindió protesta y ya se acabó el problema.

Los que no están con ni con uno ni con otro, aseguran que el tema se irá a los Tribunales y será la Corte quien determine si el gobernador sigue con fuero o no.

Lo cierto es que, si bien se ve muy complejo el tema de la desaparición de poderes, tampoco se ve lejano, sobre todo escuchando ya a expertos en Derecho Constitucional.

El fin de semana yo había escrito en redes sociales que se veía casi imposible, pero un experto en el tema me corrigió y dio argumentos legales en los cuales sí está latente la posibilidad… difícil pero, para nada imposible.

Sin embargo, si se da o no, esta entidad no es ajena a este tipo de acciones jurídicas. De hecho es el segundo estado en el país con mayor número de casos de desaparición de poderes.

Se han dado en cinco ocasiones:

La primera fue en mayo de 1918 porque resulta que hubo dos gobernadores declarados. Entonces entró la Federación al quite, dijo “ni tú ni tú, va un tercero”. Quedó Andrés Osuna. Uno de los depuestos era el General Luis Caballero.

La segunda ocasión poco más de un año después, en agosto de 1919 bajo el argumento de haber inestabilidad e ingobernabilidad. Entró al quite Francisco González.

Hubo una tercera vez. Ahora fue en julio de 1920. Se desaparecieron los poderes de varias entidades, entre ellas Tamaulipas por la entrada en vigor del Plan de Agua Prieta y se declaró a José Morante gobernador.

En la cuarta ocasión, que fue en febrero de 1924, el mandatario César López de Lara se levantó en armas contra el gobierno federal que encabezaba Álvaro Obregón, quien ordenó la desaparición de poderes e hizo gobernador a Gregorio Garza Salinas.

La última vez fue en abril de 1947. En esa ocasión el presidente Alemán consideró a Hugo Pedro González culpable de haber permitido el asesinato de un periodista y eso fue suficiente para tomar tal determinación. Quedó a cargo del Ejecutivo estatal Raúl Gárate.

A nivel nacional, la última vez que desaparecieron los poderes de un estado fue en 1975, en Hidalgo, luego de que se consideró que tanto el Ejecutivo como Legislativo violaron la Constitución de manera flagrante.

En fin. No sería lo conveniente para Tamaulipas porque vendría una etapa de inestabilidad que pudiera tener repercusiones en lo económico, lo social, lo político y hasta en materia de seguridad pública.

Ojalá haya conciencia por parte de los involucrados y piensen un poquito más en la población y no en su orgullo.

EN CINCO PALABRAS.- Es Tamaulipas, tierra de nadie.

PUNTO FINAL.- “En México más pronto cae un hablador, que un delincuente”: Cirilo.

Twitter: @Mauri_Zapata